Esta semana
vimos la subyugación española sobre Latinoamérica. Es interesante y triste ver
el raciocinio detrás de la subyugación. Los españoles usaron su religión para
justificar su trato de los indígenas. Proclamaban que las encomiendas instruirían
a los indígenas en los caminos de Dios. También argumentaban que no ponían a
los indígenas en esclavitud, más bien controlarían el trabajo comunitario de
los indígenas. Claro está, indígena que no cooperara, indígena que maltrataban.
Esta misma
injusticia se vio con los esclavos africanos. De particular interés fue la “pigmentocracia”
que se formó a raíz del color de piel. Personalmente, habiendo vivido en Latinoamérica,
he visto los últimos vestigios de la “pigmentocracia.” No es tan extremado como
antes; no separamos a clases sociales por las características de su piel. Sin
embargo, hay un prejuicio del cual nunca se habla, pero que es un último eco de
la pigmentocracia: a los afrolatinos e indígenas se espera que sean de menor
clase social que los blancos.
No comments:
Post a Comment